There is a law somewhere that says that when one person is thoroughly smitten with the other, the other must unavoidably be smitten as well. Amor ch’a null’amato amar perdona.

Love, which exempts no one who’s loved from loving, Francesca’s words in the Inferno. 
– Call Me by Your Name by André Aciman. 
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P.S. We are not written for one instrument alone; I am not, neither are you.

Then came that July Sunday afternoon when our house suddenly emptied,
and we were the only ones there, and fire tore through my guts—because
“fire” was the first and easiest word that came to me later that same evening
when I tried to make sense of it in my diary. I’d waited and waited in my
room pinioned to my bed in a trancelike state of terror and anticipation. Not a
fire of passion, not a ravaging fire, but something paralyzing, like the fire of
cluster bombs that suck up the oxygen around them and leave you panting
because you’ve been kicked in the gut and a vacuum has ripped up every
living lung tissue and dried your mouth, and you hope nobody speaks,
because you can’t talk, and you pray no one asks you to move, because your
heart is clogged and beats so fast it would sooner spit out shards of glass than
let anything else flow through its narrowed chambers. Fire like fear, like
panic, like one more minute of this and I’ll die if he doesn’t knock at my door,
but I’d sooner he never knock than knock now. I had learned to leave my
French windows ajar, and I’d lie on my bed wearing only my bathing suit, my
entire body on fire. Fire like a pleading that says, Please, please, tell me I’m
wrong, tell me I’ve imagined all this, because it can’t possibly be true for you
as well, and if it’s true for you too, then you’re the cruelest man alive.

André Aciman – Call Me by Your Name.

18/10/2017

No necesito luz para verte, es casi tan impreciso este mundo como tus ojos tristes. Quizás estoy disperso, un poco desparramado, soñando con estar despierto, buscando lo que tengo al lado.. Y puede que no coincida entonces con tu calma de otoño y feriado, sólo pido una miga del brillo que el cielo te ha regalado. No me des más de lo que te sobra, que es tan cómoda la conformidad que puede llegar a quedarse dormida si te desnudas junto a mi soledad. Cuánta estrella, cuánto mar, qué encandilado y hundido este torpe palpitar.

 – Santiago Riaño

Two for the road

Esta mañana me vino a la mente un articulo que leí hace tiempo sobre la química, y la importancia del beso en nuestras vidas. En este un investigador alemán aseguraba que las parejas que se despiden con un beso antes de irse a trabajar tenían menos absentismo laboral, menos accidentes de trafico, ganaban un 25% de dinero mas y su esperanza de vida se alargaba cinco años.

Decia también que con un beso se activan hasta unos 30 músculos faciales, 17 de ellos relacionados con la lengua, se transfieren 9 miligramos de agua, otros 0,18 de sustancias orgánicas, 0,7 de materias grasas, 0,45 de sales minerales, además de millones de gérmenes, bacterias y microorganismos, y se queman, a lo largo de tres minutos, unas quince calorías.

doisneau-el-beso-que-nos-enamoro-a-todos

Este acto de presionar los labios contra la superficie de algo o alguien conlleva un intercambio químico, sensorial y emocional mucho mas complejo de lo que uno cree.

Nunca me ha dado pena besar en publico, soy muy cariñosa en ese sentido, desde siempre. Sin embargo, puedo decir que a veces olvido lo importante de este gesto, lo bonito de besar y ser besado.

Vivimos en un mundo donde la cotidianidad carcome nuestros sentidos, creo que por eso mismo no podemos dejar de valorar los pequeños detalles, encontrar placer en aquello que parece trivial. Las gotas de lluvia en la ventana, el olor del café, un beso por la mañana antes de irte a trabajar. Cuantas veces te detienes a escuchar el canto de los pájaros? Has disfrutado de la sombra de un árbol a pleno sol de mediodía? Has sentido la brisa fresca en una tarde de verano?

Me pregunto entonces que sentido tiene estar vivo, si no vez lo bello de lo simple.